Estos alojamientos, sinónimo de bajo presupesto y todo "un estilo de viaje", posibilitan estadías descontracturadas, una fluida convivencia entre pasajeros de distintas culturas y espíritu abierto. Las principales características y los testimonios de sus huéspedes.
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Una oportunidad para convivir con viajeros de todo el mundo. Esa es la idea con la que comienza a gestarse un hostel, tipo de alojamiento conómico que ofrece camas individuales en habitaciones compartidas y, además, promueve la integración de todos sus huéspedes.
Si bien desde hace unos años muchos hostels -también conocidos como albergues de la juventud- cuentan con habitaciones dobles y triples privadas, el clima reinante es de encuentro intercultural: se proponen actividades participativas y se generan espacios comunes con el fin de favorecer el intercambio de experiencias, en una atmósfera informal y juvenil.
La elección de un hostel actualmente refleja más un estilo de viaje, que una mera cuestión presupuestaria, Prueba de ello es el creciente número de pasajeros de más de 30 años y/o con buen nivel socioeconómico que buscan alojamiento no tradicional, aun pudiendo pagar algo más caro. Para seguir viaje con nuevos amigos, para compartir las cenas ruidosas preparadas con los compañeros de cuarto, para aprender idiomas casi sin percatarse, para relajarse en un living ante un improvisado guitarrista que canta en alguna lengua desconocida...
El alojamiento para jóvenes es un mercado grande y significativo, con crecimiento muy fuerte y rápido en el futuro, en 2005, los 8.000 hostels que hay en el mundo vendieron un total de 122,9 millones de noches-cama.
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